Baby led weaning: puntos clave

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Adoro tanto dar de lactar, que cuando se acercaba el momento de iniciar la alimentación complementaria a los seis meses de José Antonio, una sensación de hastío me invadía sólo con pensar en el tema. En parte porque hasta ese momento, era sólo mi leche la que traía a mi hijo saludable (y eso me llenaba de orgullo) y en parte porque me parecía terrible tener que hacer papillas. Terrible. Te…rri…ble…

Recordaba mi época de estudiante universitaria y tenía claro que las papillas debían tener diferentes texturas, no ser líquidas y podía agregar unas gotas de aceite, pero aún así, no me sentía cómoda con la idea. Hasta que un día vi un comentario de una mamá que decía: “nosotros hacemos BLW“. Plop, no tenía ni la menor idea de lo que se trataba. San Google me ayudó con algo más, BLW son las iniciales de Baby led weaning. Ya tenía el terreno listo para iniciar la búsqueda.

Aunque no tiene una traducción exacta, puede entenderse al BLW como “alimentación complementaria dirigida por el bebé”. El cuidador entregará alimentos saludables y de fácil agarre y el bebé decidirá cuanto, como y que comer, sin intervención de otras manos más que las suyas. Y aunque suene a invento nuevo, es lo que la raza humana venía haciendo antes del aparecimiento de la leche de fórmula. Cuando las fórmulas salieron a la escena no lograban suplir todas las necesidades de los bebés y los pediatras se veían obligados a indicar alimentación a los tres y cuatro meses para cumplir con todos los requerimientos nutricionales y obviamente, la papilla era la única forma de hacerlo a esas edades tan tempranas. Las papillas nos han quedado de herencia de aquel momento histórico.

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Resumiré en varios puntos claves, lo que debes saber de este método antes de decidir como iniciar con la alimentación complementaria de tu bebé. Aquí vamos:

1. Requisitos del bebé para empezar. Un bebé está listo para iniciar BLW cuando cumple lo siguiente:
-Tiene más de seis meses.
-Permanece sentado en su silla de comer sin caerse hacia los lados.
-Ha perdido el reflejo de extrusión (sacar los alimentos de la boca con su lengua
-Muestra interés por la comida, te mira salivando o roba algo de tu plato.

2. Aprende primeros auxilios. Uno de los miedos cuando se inicia la alimentación complementaria con Baby led weaning es el del atragantamiento y tomar un curso de primeros auxilios te permitirá reconocer cuando es una emergencia y como actuar ante ella. En defensa del BLW, diré que mi hijo se atragantó con manzana, y al día siguiente con manzana en papilla, por lo que volvimos al BLW. Generalmente los niños gestionan bien estos episodios, presentan arcadas, sacan el alimento y continúan comiendo como si nada, muchas veces se asustan más por ver tu reacción. Recuerda permanecer calmada ante cualquier suceso para que puedas actuar lo mejor posible.

3. Capacítate. Tienes disponibles cursos online, videos en youtube, libros y artículos. Lee, mira y aprende. Te hará sentir más segura y cómoda.

4. ¿Primero la comida o la teta?. Como su nombre lo dice, la comida viene a complementar lo que ya se venía haciendo, que era lactar. La leche materna continúa siendo la principal comida y debe ofrecerse antes de los alimentos. En su defecto, la leche de fórmula.

5. Número de comidas. Sin estrés. Empieza con el almuerzo, que suele ser la comida más fácil de lograr y a medida que vayas avanzando, la cena y por último, el desayuno. Todo con calma, finalmente podrás ofrecer snacks saludables como fruta entre comidas.

6. Como ofrecer los alimentos. Por seguridad, ofrece un primer alimento durante tres días, observando si presenta alguna reacción alérgica y siempre durante el día. Al inicio le presentarás las distintas frutas y verduras en bastones largos, como dedos, para que puedan tomarlos fácilmente con sus manos. A veces ayuda dejar algo de piel o cáscara a la fruta para que la puedan sujetar mejor. Las carnes y aves las ofrecerás en tiras largas o en albóndigas que pueda agarrar con su mano. A medida que avanza la edad, los trozos se van haciendo más pequeños. Una vez que tu hijo ha probado todos los alimentos, ya puedes empezar a ofrecerle la misma comida de todos en casa, en presentación adecuada para sus manos, retirando su porción antes de agregar la sal. Es una excelente oportunidad para que toda la familia mejore sus hábitos alimentarios, además. Al año, un niño debería comer lo mismo que el resto de la familia. Alimentos sanos, se entiende.

7. Evita distracciones. Una comida con tu hijo en BLW es una comida normal. Todos comen, conversan y comparten. Deja a un lado celulares, televisores, juguetes y cualquier distracción. Tampoco juegues con el bebé mientras se alimenta, es riesgoso. A veces hasta el timbre de mi puerta indica el fin de la comida que mi hijo acaba de empezar.

8. Siempre supervisados. Los niños nunca se deben desatender mientras comen, debes estar atenta a que come y como lo maneja. No lo dejes solo ni un segundo.

9. Busca cómplices. ¿Te interesa el método?, todo fluirá si tienes cómplices en esta aventura. Familiariza a los más cercanos con videos de lo que van a emprender como familia.

10. Auxiliares del método. Muy importante una silla de comer de bandeja amplia y que sea de fácil limpieza, además de baberos curvos que recojan la comida y delantales impermeables. Inicialmente es más cómodo ponerle la comida directamente en la bandeja, luego podrás usar un plato que te acomode y que pueda terminar el el piso. Yo pase rápidamente a los mismos platos de casa, vaso de vidrio pequeño y cubiertos metálicos a su medida, para que fuera familiarizándose con ellos. Hoy los maneja muy bien, aunque le encanta poner submarinos de comida en su agua.

11. Respeta su ritmo, su apetito y su humor. Para ellos la alimentación es un momento de gran aprendizaje más que de nutrición. Deja con paciencia que experimenten y decidan, acompáñalo en su ritmo. Si no quiere comer, lo hará en la siguiente comida o cuando tenga hambre. Los niños obligados a comer generan aversión a ciertas comidas, y tu meta es que lleguen a probar de todo y puedan decidir qué les gusta y qué no.

12. El gran pero, la limpieza. Me gustaría decirte que no es para tanto, pero si es para tanto. Se ensucian a si mismos, tu ropa, y un metro a la redonda, con suerte. Y si te toca un niño que deteste los baberos como el mío es aún peor. Ropa manchada para siempre. Un perrito en casa en estos casos es el mejor aliado. Y el buen humor. Valdrá la pena.

13. Alimentos prohibidos. Este es todo un tema. Encontrarás respuestas de lo más variadas y ni siquiera entre los médicos habrá un consenso. Hay países donde se prohíben los cítricos y otros que empiezan la alimentación complementaria con ellos.
No hay ningún estudio que diga con que alimentos empezar y que retrasar, de hecho, ahora se sospecha que el aumento de la intolerancia al gluten se debe a la postergación de la introducción de los cereales. En cuanto a las alergias, si el organismo está predestinado genéticamente a sufrir de alergias alimentarias, las tendrá a los seis meses o a los dos, cinco, veinte o más años. Postergar no previene.
Entonces, ¿que evito para mi hijo menor de un año?
-Azúcar (riesgo de caries, calorías innecesarias).
-Sal (inmadurez de los riñones del bebé).
-Verduras de hojas oscuras como espinacas y acelga (alto contenido de nitritos, comer con moderación)
-Lácteos (alto contenido de proteínas en poco volumen).
-Carnes y huevos poco cocidos (riesgo de infecciones)
-Miel de abeja (riesgo de botulismo).
-Mariscos y pescados de aguas profundas (alto contenido de mercurio).
-Alimentos que no alimentan: galletas, papitas, etc (calorías superfluas).
Galletas y bebidas de arroz (alto contenido de arsénico).
Frutos secos enteros (riesgo atragantamiento).
Algas (alto contenido de yodo).

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Mi experiencia ha sido fabulosa. Quitando el tema de la limpieza, que creo que para nadie es agradable generar tanto caos y luego tener que limpiarlo, las ganancias son muchas. No hay dramas para comer, ellos se alimentan y autoregulan solos, aprenderán a comer y a disfrutar nuevas texturas siempre y cuando no los fuercen, comerás tu comida caliente al mismo tiempo que tu hijo. Veras adquirir rápidamente destrezas de motricidad fina que te sorprenderán, la hora del almuerzo será un momento de todos, sin separar niños de adultos. Las comidas serán lo que siempre deben ser, una celebración en familia.

Ahora, la pelota está en tu cancha, ¿qué es mejor, papillas o baby led weaning?.
Respuesta: nuevamente, lo que mejor te acomode a ti y a tu bebé. ¡Disfruten la experiencia!

Con inmenso cariño para Kony y Sabina, Lizwendy y Ninalía, en esta nueva etapa.

Macarena y José Antonio

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Cada niño es un mundo

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Hoy vi una publicación sobre las habilidades de niños de la misma edad de mi hijo en un grupo de maternidad al que pertenezco y después de leer todos los comentarios, le dije a mi hijo, no hay teta si desde mañana no cuentas hasta el 100!, nada de chuparse el pié, vaya recitando el abecedario en español e inglés. Nos hemos reído mucho bromeando!

Mi hijo es un simpático, ruidoso, energético niño de 25 meses que no se pierde de nada, todo lo ve, todo lo escucha, aunque no todo lo hable. Diría que es muy despierto para su edad, pero está lejos de saberse el abecedario en mayúsculas y minúsculas, los números en dos idiomas, los nombres de 100 animales, y un sinfín de actividades más que describían las otras mamás. Nos sentimos menos por eso, qué va!

Cuántas veces, ante estas cosas, las mamás tendemos a comparar y a sentir que debemos ganar la batalla y que nuestros hijos sean los más listos. Entramos en apuros para que esas diferencias se acorten. Y va en todo, desde en que momento se sientan, caminan, hablan, sale el primer diente. Podríamos poner mil ejemplos donde tenemos la dichosa comparación en modo “on”.

Gracias a Dios yo entendí, desde que mi hijo estaba en útero, que las comparaciones son absolutamente odiosas y totalmente malsanas. Cada niño es un mundo distinto!, lo que uno hace a cierta edad el otro lo hará en su tiempo. La cita “todo tiene su momento bajo el sol” no puede resultar más correcta cuando de niños se trata.

Yo confieso, que aunque estoy 24 horas al día con él, no le enseño absolutamente nada. Juego libre, él va rayando la cancha y yo lo sigo. Le voy nombrando lo que vemos, explicando lo que hacemos o leemos, pero nunca me he sentado a repetirle números o letras o intentar que el repita. Si quiere, lo hace.

Mis prioridades han sido otras. Sí me he preocupado de que aprenda a comer solo a través del Baby led weaning, de que use cubiertos, platos, vasos, tazas y servilletas como lo hacemos en casa, que tenga una relación saludable con la comida y que sea libre de decidir cuánto y qué comer (dentro de opciones saludables) (y una que otra no saludable).

También me preocupa que aprenda a identificar sus emociones y expresarlas con normalidad, que no se guarde nada que lo pueda enfermar.

Me interesa que se sienta libre en un ambiente preparado para su edad, que no tenga un “no” a cada paso que da, que pueda disfrutar su casa, porque también le pertenece.

Quiero que sea un niño que sonría mucho, que se sienta seguro para interactuar con otras personas, que pueda reír a su gusto, correr como loco y explorar lo nuevo con verdadera pasión.

Quiero un niño que nunca nos vea con miedo, que aprenda desde el amor, que sea libre pero tenga claro sus límites, que sea respetuoso porque siempre lo han respetado.

Me interesa que sepa del poder de los abrazos, de lo dulce de las caricias, de lo divertido de las cosquillas, de como hablar con la mirada.

Tarde o temprano, cada niño alcanzará su desarrollo, aprenderá de números, letras, y finalmente se escolarizará. Pero hay muchas otras cosas que sólo las podemos dar en casa, los adultos que los criamos. No nos esforcemos a que brillen por lo que saben, esforcémonos para que brillen de pura felicidad.

Evitemos comparar. Los daña mucho. Nos daña a nosotros, los padres. Cada niño es un ser maravilloso que merece ser amado, respetado y valorado por el inmenso tesoro, único e irrepetible que es.

Los dejo, que tengo mucho que hacer y voy atrasada….repite José Antonio: a, b, c, d, e…

¡Cariños a todos!